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Las reflexiones de Maqueda

Antonio Maqueda

Con esta primera entrega, abrimos esta nueva sección ‘Las reflexiones de Maqueda’, dentro de la categoría de Colaboradores, en ella, sin fecha, ni periocidad, Antonio Maqueda, nos transmitirá sus reflexiones, como el mismo nos comenta: ‘Al calor de lo que creo merece ser analizado y de lo que me toca emocionalmente, en lo personal o en lo colectivo’.

Buenos días tras una noche que siguió a una gran tarde deportiva, colectiva e individual. La de ayer 9 de julio de 2024. No soy muy futbolero -lo fui antes de que empezaran a correr por el césped las chequeras y los grandes intereses tras los fichajes y los campeonatos celebrados al calor del “poderoso caballero Don Dinero”.
Centrados en lo deportivo, el análisis de la tarde de ayer es sencillo. Un grupo de jóvenes talentosos y, en lo relativo al esfuerzo, un grupo digno de destacar por su unión y su trabajo colectivo, manejan muy bien el balón y ofrecen un espectáculo en el que predominan la fuerza, la pasión y la generosidad. Estos jóvenes de la selección española de fútbol (muy jóvenes algunos, casi muchachos), repartieron ayer lecciones de compromiso con lo bien hecho, pundonor y generosidad entre ellos (como valores, estos valdrían para cualquier aspecto de la vida).


            Sí soy más de tenis, pero ocurre lo que sabemos. No siendo finales de grandes torneos, en abierto no hay manera de poder ver un partido (salvo que estés dispuesto a pagar por una plataforma en la que verías poco más que el tenis y, aun así, en contadas ocasiones).
Me daré el gusto de ver el partido de Carlitos en diferido para ver a otro jovenzuelo desarrollando una faceta tan necesaria en los tiempos que corren, la de orgulloso representante, de nuevo, del esfuerzo y la generosidad para ofrecer espectáculo sobre la pista, también ésta de césped. Fresco, inteligente, incansable, a pesar de ciertas complicaciones físicas, Alcaraz es un ejemplo, claramente un digno sucesor de Nadal en los valores que durante casi dos décadas ha venido representando (aunque pareciera que este último año tuvo un escarceo pecuniario con otros grandes intereses indeseables relacionados con el petrodólar…, pero, ciertamente, todo el mundo tiene derecho a equivocarse).
            En estos tiempos en los que andamos necesitados de asideros morales que nos reconcilien un poco con nosotros mismos como seres humanos -e inteligentes-, en tiempos como estos, digo, tener una selección nacional  de fútbol así de unida y eficiente -y, sobre todo, ilusionante- y un jugador de tenis que reúne los mejores valores individuales -aplicables a la Vida- es un regalo que debemos saber apreciar. Lo necesitamos, lo estamos pidiendo a gritos. Y ayer tarde, nos lo dieron (casi) gratis.

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