Fue su grito más rotundo de socorro y de justicia: de auxilio porque pidió un “rescate” que nos libre del sufrimiento que nos espera a todos los que queremos a este pueblo, y de justicia porque exigió una “investigación a fondo para que los responsables directos e indirectos de este expolio no se vayan de rositas y tengamos que pagar quienes no somos culpables de la situación”.
Gutiérrez fue clarísimo, transparente y valiente, porque no ocultó nada, como hizo Vadillo y luego Murillo durante años y años en que le echaban la culpa de los impagos a la subida del salario mínimo, o a cualquier otra trola que se les ocurría, con toda la desvergüenza del mundo. El nuevo alcalde dijo una y otra vez que avisó ya en la campaña de la que se venía encima, y así y todo el pueblo le votó mayoritariamente, y lo hizo en parte, aseguró, porque “estábamos diciendo la verdad”, y eso era de agradecer después de tantísimos años de mentiras y patrañas.

“Este ayuntamiento es inviable e insostenible”, aseguró, y además de la “austeridad total”, señaló que se había comprometido a una transparencia absoluta y fue desgranando con números la gravedad del estado de las cuentas, para anunciar que “en 6 meses puede colapsar la economía municipal”.
Gutiérrez ya tiene concertada una entrevista con la Junta de Extremadura para el próximo día 10, otra tiene solicitada con el presidente de la Diputación, y su idea es hacerlo también en Madrid, con el responsable de Hacienda, pero el vacío de poder que existe ahora mismo, sin un gobierno ya establecido, complica más la tarea y la pronta solución.

“Hemos trabajado siempre con anticipos, pero eso es pan para hoy y hambre para mañana”, dijo, porque la realidad es que hay más gastos que ingresos y encima está llegando una “lluvia de sentencias judiciales, la mayoría por deudas con los trabajadores”, que denunciaron al ayuntamiento tras la caída del vadillismo. “Están en su derecho de reclamar lo que es suyo”, señalo Gutiérrez, pero añadió: “si esas exigencias de cobro las hubieran hecho en su momento –cuando gobernaba quienes no les pagaban-, no estaríamos en esa situación, y no sería este alcalde el que tuviera que hacerles frente sino los auténticos responsables”.
“A perro flaco, todo se le vuelven pulgas”, sentenció con amargura.

Con todo, son los 11,2 millones de euros que se adeudan a los bancos por deudas contraídas por Vadillo con proveedores, trabajadores, Seguridad Social, Hacienda, etc. los que van a hacer quebrar al ayuntamiento: este año han pagado una cuota de 487.000 euros; en 2023 será de 64.0000, igual que en 2005, pero desde 2026 en adelante la cuota asciende a 1.183.000 euros. Y eso es inviable incluso para un ayuntamiento más del doble de grande que el nuestro.
De este modo, como no habrá para pagar todo, la intervención municipal, que es quien fiscaliza las cuentas–cuando existe legalidad en un ayuntamiento-, será quien controle el orden de pagos: primero son los bancos; segundo, las sentencias judiciales; tercero, las nóminas, y cuatro, a los proveedores y suministros.

“Ojalá hubiera existido siempre una intervención municipal que controlara las cuentas, porque entonces no habríamos llegado a esta situación”, añadió.
Gutiérrez aseguró que la gente les recuerda por la calle que hay que arreglar esto o aquello, “y lo hacen con buena intención”, señaló, porque está todo patas arriba, como lo dejaron los responsables de la ruina y el abandono, pero “vamos al paso que podemos”. “Solo tenemos un albañil y un peón contratados por el plan de empleo de la Junta”, aclaró.
Posteriormente, descifró algunas de las situaciones difíciles e impopulares que tendrán que tomar: no renovar algunos contratos, porque el ayuntamiento no puede mantener la plantilla y buscar la viabilidad de las residencias, que son muy deficitarias.

“Estamos gestionando la miseria y la ruina”, señaló, e insistió en una investigación a fondo para que los “culpables, directos e indirectos, del saqueo y del expolio del ayuntamiento, que están por ahí tan tranquilos, riéndose y esperando que esto vaya a peor”, paguen por el daño tan inmenso que han hecho.
El alcalde pidió finalmente un “rescate integral del ayuntamiento”, como única solución, pero para eso necesita ayuda externa.
Esther Gamero, que ejerció de portavoz del PSOE, ante la ausencia de Prieto, agradeció la sinceridad de Gutiérrez, “porque hay que conocer la situación de la que se parte, que da vértigo”, y añadió que “nos tienes a nosotros, que somos conocedores de la situación y nuestra ayuda va a ser necesaria”. “Vamos a luchar todos por salir adelante”, pero advirtió que “va a ser un trabajo de hormiguitas, de todos a una”, para finalizar pidiendo que la solución llegue desde la legalidad y marcó como línea roja el mantenimiento del “estatus quo social”.

Finalmente intervino el portavoz del PP, Luis Paniagua, quien echó de menos más números para conocer en detalles los gastos e ingresos. “Esto es una bomba con la mecha muy corta y puede explotar por cualquier sitio”, dijo, pero dejó caer que habrá ayuda del gobierno regional de María Guardiola, y del nacional de Feijoo, si gana las elecciones. Además, añadió que se cuenta con el apoyo y los contactos de Víctor Píriz.
Paniagua sostuvo que “si hay que privatizar residencias o tienen que producirse despidos” hay que hacerlo, porque los pagos no pueden ser mayores que los ingresos, y finalmente advirtió que “se está tardando mucho en exigir responsabilidades a quienes han llevado al ayuntamiento a esta situación y se están riendo de nosotros”, para terminar señalando que “a Vadillo le queda un año para que prescriban todos sus delitos”.
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