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DE LAS ENFERMEDADES Y OTROS SUCESOS. Medicina casera (1)

EUGENIO LÓPEZ CANO

Con el título “Medicina casera y supersticiones” publicaba en 1984 en la revista Alminar ya desaparecida, un trabajo de campo sobre supersticiones y medicina popular de Alburquerque. Veintidós años después, con la generosidad que me permite La Glorieta, traigo a la luz la segunda parte de este apasionante tema que, unida a la primera, completa este trabajo, con la esperanza de que caiga en manos de eruditos en la materia que les sirva de estudio o referencia, como es el caso, entre otros, de doña Yolanda Guio, cuyo trabajo sobre la Luna, recogido en Alburquerque, reproduzco íntegramente por su importancia al final del presente texto.

  A pesar de que el mundo evoluciona, y por tanto la cultura se hace cada vez más próxima al hombre, sin embargo, las supersticiones y la medicina popular han estado, y siguen estando, arraigadas en lo más profundo del ser humano, desde sus raíces más ancestrales hasta nuestros días. Aun cuando algunas han dejado de estar presentes en la vida cotidiana (“…entonseh lah genteh era mu da ello…”), otras sin embargo se mantienen en el tiempo con total frescura, a las que hay que añadir otras nuevas de todos conocidos como la quiromancia, la astrología, etc.

  Los nombres científicos de ciertas plantas que aparecen en este trabajo fueron tomados del estudio realizado por los investigadores antes citados.

MEDICINA CASERA

PARA LA CABEZA. Frotamiento de alcohol de romero, para embellecer y fortalecer el cabello; también, pero en este caso para lo último, la toma de una tacita de cocimiento de hierbaluisa (lippia triphylla) * Fricción de alcohol en la cabeza del niño de pecho, para quitarle las costras * Aplicar una moneda debajo de la venda en un chinchote (chichón), o símplemente colocar una rodaja de patata sobre éste, para bajar la hinchazón * Una rueda de pepino aplicada en cada una de las sienes, para el dolor de cabeza.

PARA LOS OJOS. El orzuelo desaparece colocando una moneda sobre el mismo; se cura igualmente lavándolo con cocimiento de manzanilla * La manzanilla hervida se utiliza también para la hinchazón de ojos y la conjuntivitis * Un botón pequeño de nácar en el ojo, o una semilla de ocalito (eucaliptus), al igual que la “calicresta”, variedad del “amaranto”, para expulsar los objetos extraños alojados en el mismo.

PARA LOS OIDOS. Leche materna o de burra, aplicada en el conducto auditivo, para el dolor de oídos.

PARA LA BOCA. Ceniza en el cepillo de los dientes, como dentrífico * Vino cocido con hojas de laurel, o un buche de agua cocida con alandro (adelfa), o un chorrito de agua en el oído opuesto a la pieza dañada, para el dolor de muelas; lo mismo, y para los flemones, aplicación de higos pasos (higos curados), o emplaste de retama masticada sobre la muela dolorida * Para curarse las boqueras, colocarse un vago de sal sobre la herida, o pasarse varias veces una llave vieja de hierro por la comisura de los labios.

PARA LA GARGANTA. Agua con azúcar, para la tos; la tos nocturna mejora o desaparece colocando sobre la mesilla unas rodajas de cebolla en un plato * Toma de zumo de hoja de la chumbera, adobada con azúcar. * Ungüento de enjundia, o grasa de gallina, untada en papel de estraza alrededor de la garganta, para la amigdalitis * Gárgaras de bicarbonato con agua, o limón con agua, para aliviar el dolor de garganta * Para lo mismo, varias cucharaditas de compuesto de ajo, perejil y vinagre * Enjuague de garganta con agua, sal y vinagre, para limpiar la infección de garganta * Gárgaras de vinagre, para arrojar las sanguijuelas de la garganta.

PARA LOS PIES. Agua con sal, para los pies cansados * Musgo de la corteza de la encina, disuelto en agua, para cortar el exceso de sudor.

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