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LAS RESIDENCIAS TENDRÁN QUE TENER GRUPOS MENOS REDUCIDOS DE PERSONAS Y LOS USUARIOS DECIDIRÁN CÓMO QUIEREN VIVIR

Diario Hoy/Azagala

Toda nueva residencia de mayores o discapacitados, y las ya existentes, sean públicas o concertadas, deberá ser pequeña, tener prácticamente todas las habitaciones individuales, funcionará en torno a grupos muy reducidos de convivientes (de dimensiones casi hogareñas), que tendrán sus propios espacios comunes y cuidadores. Habrá un trabajador por cada dos residentes, deberán pasar controles permanentes de calidad, el acceso a la sanidad del interno será igual al de cualquier vecino de la zona, los residentes serán quienes digan cómo quieren vivir y decorar sus estancias.

Asimismo, tendrán voz y voto en el funcionamiento del centro, y verán cómo se   destierran para siempre de su vida las sujeciones o los sedantes como fórmulas fáciles y baratas para mantenerlos tranquilos y controlados. Así serán los centros de nueva creación, pero en poco tiempo también los actuales, que dispondrán de un período máximo de siete años (hasta 2029) para adaptarse a las principales exigencias del nuevo modelo.

  El cambio de modelo no es ajeno al escándalo desatado tras conocerse las lamentables condiciones en las que se vivía en muchas residencias de mayores de este país, entre ellas la llamada Virgen del Carmen en Alburquerque, que fue cerrada en julio del año pasado por el SEPAD, tras salir a la luz las vergonzantes e insalubres condiciones en las que se encontraba. Tras corregir la situación, la Junta de Extremadura autorizó su apertura en septiembre de 2021, hace ya nueve meses, pero no se ha vuelto a abrir.

  Aunque el grueso del pacto se centra en las residencias, aborda también el refuerzo de la atención a domicilio de dependientes, pues el hogar es el lugar donde quieren residir la inmensa mayoría de los mayores. La asistencia la darán pequeños equipos de proximidad, que atenderán a los mismos ancianos de las mismas zonas para minimizar rotaciones y dar un trato más personal y familiar. La plantilla aumentará en año y medio lo suficiente para cumplir un mínimo de 7,2 trabajadores por cada 1.000 horas de asistencia mensuales.

Los centros de día para mayores y discapacitados tendrán un gran aumento de personal antes del 31 de diciembre de 2023. En los primeros, la ratio de personal se elevará un 31%, hasta un profesional por cada cuatro residentes. En los segundos, la plantilla crecerá un 36%, hasta tres profesionales por cada diez usuarios.

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