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A Julián Cano

ANTONIO L. RUBIO BERNAL

¿Cómo imaginar este mazazo en esta mañana lluviosa? No hacía dos horas que había estado hablando con tu primo Eugenio sobre tu convalecencia; te habías convertido en tema obligado para conocer el parte diario. De hecho, me consta que eras conocedor de todo ello. Y de pronto, zas, todo al traste. ¡Qué jarro de agua fría! ¡Cuánto lo he sentido! Aún con lágrimas en los ojos me he puesto a expresar el dolor que me oprime.

Gracias por todo el cariño que de ti siempre recibí, tus educados modales, tu permanente disposición a echar una mano, tu buen sentido del humor, tus risas… ¡Qué ilusión me hacía ir a Badajoz y quedar contigo para vernos, tomar un café, que jamás consentiste que yo pagase, y recibir de tu boca, con tu tierna voz, aquello que tanto me gustaba oírte: ¡Tronerina valiente!

De siempre nos conocíamos del pueblo, pero fueron aquellas reuniones en tu piso de la Plaza de España las que nos hicieron profundizar en nuestra amistad. Cuando a solas me decías: ¡Cuánto me alegro de que los estudios te vayan bien!; cuando tocaba la guitarra y me decías: ¡tienes duende, joio!; cuando conociste a mi esposa y te dije lo de “distinguida lady” y me respondiste: ¡una gran señora tienes de esposa, sí señor!, tantas y tantas cosas que quedarán sólo, y desgraciadamente ya, en el recuerdo.

Amigo Julián, quién nos lo iba a decir, perderte tan pronto, víctima de un accidente de tráfico. Adiós, buena persona; adiós, hombre bueno; adiós, gran amigo. Tu recuerdo permanecerá en éste, Tronerina chico, como te gustaba llamarme, en honor a mi padre, que de tu boca supe que también lo quisiste mucho, al igual que a mis hermanos. Siempre recordaré haber recibido de ti el pésame por todos ellos de la manera más cortés y cariñosa que pude imaginar. Con el mismo cariño reciban los tuyos, esposa e hijos, mi más sentido pésame por esta pérdida tan enorme para ellos, para la familia Azagala y para mí mismo. DESCANSA EN PAZ.

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Portada: Julián Cano y Antonio Rubio, autor de este artículo, en un Encuentro de AZAGALA. Tanto uno como el otro formaron parte del Consejo de Redacción y de la directiva del Colectivo Cultural Tres Castillos.

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