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Luis Landero y el Premio Cervantes

Aureliano Sáinz

No hace mucho mantuve un contacto epistolar con Luis Landero. En el correo inicial que le envié, tras indicarle que sentía mucho que por error no hubiera podido contactar con él en la Feria del Libro de Córdoba en la que estuvo presente, le pedía un pequeño favor. Se trataba del homenaje que se le iba a realizar a un amigo común: Antonio López Hidalgo, periodista, escritor y catedrático de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, que había fallecido de manera repentina a finales del mes de mayo pasado.

Este amigo, al que yo conocía desde hacía muchos años, era quien le acompañaba y le servía de presentación en Sevilla de los libros que, de manera un tanto periódica, publicaba. Así, cuando le informé de su fallecimiento quedó muy sorprendido y afectado, dado que no había tenido conocimiento de ello.

También le indiqué que Isaac, hijo de este amigo común, sabiendo que los dos éramos de Alburquerque, me pidió el favor de que cada cual realizáramos una pequeña grabación en vídeo, dado que a su padre se le iba a hacer un merecido homenaje en el salón de actos de su Facultad y, dentro de los actos, se quería llevar a cabo una proyección con las intervenciones de personas relevantes que lo habían conocido y lo apreciaban.

Con la cordialidad que le caracteriza, Luis me indicó que, por supuesto, contara con esa grabación. A los pocos días la recibí, de modo que en el acto de homenaje a Antonio López Hidalgo, y dentro de las intervenciones grabadas, aparecimos uno a continuación del otro, por esa ligazón que tenemos a nuestra tierra de origen.

De todos modos, en mi caso, sí me fue posible desplazarme desde Córdoba con un otro amigo común, Juan Pablo Bellido, decano del Colegio de Periodistas de Andalucía y director de Andalucía Digital (aparece en la foto con el cuaderno del homenaje en la mano). Luis no pudo asistir al acto; sin embargo, pude verme con otros dos habituales escritores que publican en la prensa digital andaluza, Daniel y Jesús, que querían estar presentes en este acto de recuerdo al amigo que se nos marchó.

He querido iniciar este escrito con el último contacto que mantuve con nuestro paisano Luis Landero, dado que un par de meses después de este evento recibimos la gran noticia de que se le había concedido el Premio Nacional de las Letras Españolas que otorga el Ministerio de Cultura.

Como no podía ser de otro modo, esta noticia fue acogida con enorme alegría en Alburquerque, tal como lo expresaron numerosos lectores de Azagala digital. Este reconocimiento ha sido refrendado por la Corporación municipal al concedérsele el título de Hijo Predilecto de Alburquerque, mención honorífica que, tal como se nos ha informado, solo la había recibido Lino Duarte Insúa.

Por otro lado, el premio concedido por parte del Ministerio de Cultura no hace nada más que confirmar la consagración de Luis Landero como uno de los grandes escritores contemporáneos de nuestro país. Recordemos que ya recibió el Premio Nacional de Narrativa y de la Crítica, en 1990, por una de las obras imprescindibles de la literatura hispana: Juegos de la edad tardía. Sería el inicio de una magnífica trayectoria como novelista, que, por ahora, se cierra con Una historia ridícula.

Puesto que Landero es uno de los más brillantes novelistas del panorama en lengua española han surgido comentarios de que bien podría recibir el Premio Cervantes. Así, hace algo más de un año, en un encuentro con los amigos en Alburquerque, uno de los asistentes lo sugirió, siendo motivo de un debate inconcluso, sobre el que ahora me gustaría dar unos apuntes, ya que algunos lo consideran como el Nobel en lengua castellana.

Hay que tener en consideración que este premio lo concede el Ministerio de Cultura a propuesta de la Asociación de las Academias de la Lengua Española, de modo que participan todos los países de habla hispana.

Puesto que nació en 1976, se le ha concedido a un total de 48 escritores, siendo la mitad de ellos españoles (24) y la otra mitad iberoamericanos [la relación de países y el número de escritores premiados es la siguiente: Méjico (6), Argentina (4), Chile, Cuba y Uruguay (3), Colombia, Nicaragua, Perú, Paraguay y Venezuela (1)].

Ninguno de los escritores de Bolivia, Ecuador, Panamá, El Salvador, Costa Rica o Guatemala, por ejemplo, han recibido este preciado galardón.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que el jurado es amplio, dado que está formado por los dos últimos galardonados, un miembro de la RAE, otro de las Academias Iberoamericanas, el director del Instituto Cervantes, el ministro de Cultura de España y otros miembros relevantes del mundo de la cultura y del periodismo.

Como dato curioso, quisiera indicar que el Premio Nacional de las Letras Españolas, creado ocho años después, en 1984, ha sido concedido a 39 escritores y solo 10 habían recibido el Premio Cervantes (fuera antes o después de la concesión del de las Letras Españolas). Entre ellos se encuentran autores tan conocidos como José Hierro, Miguel Delibes, Francisco Umbral, Ana María Matute o Juan Goytisolo.

Con lo apuntado no hago más que indicar lo difícil que es lograr este reconocimiento. Y que, por supuesto, sería un gran honor que Luis Landero lo recibiera, ya que tal como he indicado, él se encuentra entre los grandes nombres de la narrativa en castellano.

De todos modos, lo mejor que podemos hacer quienes le admiramos es seguirle en cualquiera de las obras que ha publicado a lo largo de más de tres décadas. Es el mejor homenaje que se le rinde a quienes trabajan con la lengua escrita de nuestro idioma, ya que, mientras lo hacen, su gran deseo es que esa obra llegue al mayor número posible de sus potenciales lectores.

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