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CARTAS EMPONZOÑADAS (XXI)

ANTONIO L. RUBIO BERNAL

Puerto de Albahacar, 2021

Hola, Rosita; repican las campanas de San Mateo, lo mismo es de pena por cómo está el pueblo, hechito polvo. Quien se plantó ante Peralta fue “El Tío Leche”, como bien sabes llamo a nuestro mentor. Al parecer tendrá análisis pronto, pero está bien, montando en jamelgo y bici, echando a olvido lo de la rodilla. Vi por tu carta que el trabajo te va bien, aunque en amoríos aún vas cargando con el sufrimiento de este tarambana, que es mi nieto. De eso ya hemos “hablao”, tú estás “dolía” con él por los cuernos y no hay otra manera de llevarlos, o con dignidad o con resentimiento; tú has optado por lo segundo. Yo, por aquí ando, hoy sin Mari y este año sin huerto por primera vez en mi vida; estoy al revés. El mentor fue quien se tiró al barro y de lo que probé lo mejor el tomate redondo antiguo de Villanueva y la cebolla blanca. Las judías verdes le han “salío” poco más de gordas que los fideos. Joío!

Sabrás todo de por aquí, imagino. Las cosas no es que pinten mal, van a peor, aunque para “Resistencia” vaya cambiando de color; menester es que no pierda la calma ni afronte provocaciones. Se ha “destapao” el cotarro de las residencias empezando por la del Carmen y ahora nadie da crédito que las cucarachas vagaran por almacén o habitaciones, según antojo. Pero es que quien aquí no es querido, fuera es deseado; a quien a patás echan, con los brazos abiertos lo reciben, Agustín CPOP, en Málaga, digno ejemplo. Pero al fin, gracias a Dios, la gente se va dando cuenta; disculpas ponen del por qué no, pero no encuentran relevo para quienes se marcharon. Las orejas del lobo asoman y esto traerá consecuencias, final de banquillo y cada cual aguante su vela. Inmolarse, como que no. Hasta los plenos pronto, de madrugá.

Justo hace ahora dos años anunciaba yo “esta época pasará a la Historia de Puerto de Albahacar como la del disparate, del esperpento, del despropósito, del adefesio, de la extravagancia y de la insensatez”, y quién me creyó; nuestro mentor, ése si me confesó: “algún día Puerto recordará sus palabras”. Y he aquí, la plasmación del populismo pancista.  Hasta la Secretaría de Estado de Hacienda reconoce lo mal que está todo, como si fuese suficiente con eso; anchos le quedan… Estuviese un golpe que los demás hiciésemos lo mismo sin gritar ¡BASTA YA DE UNA PUÑETERA VEZ! Mira Juan Pedro, de nuevo a la flagelación, una acampada a las puertas de “La Mansión del Silencio”, tras comprobar que las concentraciones de “El Cerco del Reaño” no conducen a cobrar. Pero vamos, le tocaron el tema al Sr. Vara y vino a recomendarnos “ajo y agua”, tras echar unos balones fuera y en ningún momento reconocer que tan insigne gestor, hoy director general del naufragio, y no sé cuánto más, fue uno de los suyos a los que él favoreció, y mucho, para rematar con que es la falta de competencia la que le impide obrar, atribuyéndose “monitorizar” los servicios que no funcionen. Ah, olvidaba, son tantas cosas, también practicó un poco de balonmano con su compañera parlamentaria de Podemos, “¿tú o yo?, los dos podemos”.

Si este es el consuelo que nos queda a quienes sufrimos, nada me extrañaría que algún día pasase lo que me temo, y no deseo. Ahora resulta que somos nosotros, los puertoalbahaqueños, quienes hayamos incumplido no abonando las nóminas “adeudás”, razón por la cual la Junta nos multará (sí, al Ayuntamiento, pero éste sólo tiene perras para pagar a gerifaltes y secuaces), y por tanto, nosotros a apoquinar. No me digas tú, esto, a la par de una gran “putá”, parece de chiste. Pues así es “to’ aquí”, puro esperpento, y buenas ganas que IPAL haga aquello que crea conveniente y pueda o Píriz, por el PP, y por cuarta vez, que no es moco de pavo, comunique la situación a las altas instancias gubernamentales y nos respondan “que si quieres arroz, Catalina”. No, pero déjalos, ahora se empieza a rachar el melón. La Junta ha “cerrao” ya una residencia y veremos si alguna otra no viene detrás. Lo peor, la gente fuera, donde les toque. Mientras, a joderse toca, cada día el panorama más negro pero con la tranquilidad de que no tendremos que aguantar “al par d’ ellos” mucho tiempo más; digo yo, porque vamos, si llegan las próximas y, estando hábiles, se presentan y ganan, es “pa’ cogé carretera y manta”.

Bueno, no me digas que la de hoy no ha “sío cojonúa”; y tengo más, pero no quiero cansarte; total, “pa’ lo que sirve”. Tú cuídate, sal poco y come más, que andas flacucha. Ya sabes que en mi sesera estás y avisa si vienes. Muaks por serones, de quien siempre te recuerda y mucho te aprecia, Ramiro.

Almada, 2021

           Buenas, Sr. Ramiro, hoy sí que sí que ha dado flores el campo. Vamos, esto no es una carta personal, es un monográfico de la Villa en toda regla. No ha dejado títere con cabeza. La verdad es que todo ahí está hecho un asco. A mí, aquí me tiene de nuevo junto al mar. Volvemos a estar fatal de la COVID en Portugal; ahora que si quinta ola, pero es un engorro, no te puedes ni mover con tranquilidad, y siempre con el dichoso miedo, aunque esté una vacunada. Usted cuídese, vida tranquila, sus paseos, dándole al jarro y dígale al mentor que se moje con el huerto y le lleve para hacer buenos azafates de pisto, picadillos, escabeches… que hogaño tiene.

          Estela y yo regresamos de Italia sanas y salva, con nuestros PCR negativos y demás trámites, aunque disgustada por la pérdida de mi iPhone. La comarca de Puglia es todo olivos, le gustaría conocerla, y Bari, su capital, preciosa. Allí estuvimos por motivos empresariales y al parecer lo que es elaboración y embotellado por nuestra parte pudiera salir adelante. Sería un buen empuje para nuestro grupo, aunque aún quedan pendiente flecos, canalizar la inversión y porcentajes de la misma. Con Estela, fenomenal, con ella el tiempo cunde de lo lindo, será porque es tan organizada… Mattia, el chico italiano que vino a nuestro Lagar da Serra d’Ossa, en Redondo (Alentejo), fue un anfitrión de lujo, muy organizado en citas, visitas y reuniones, y siempre pendiente de que no nos faltase de nada. El hecho de que los tres hablemos inglés facilitó nuestra relación.

           Él está al frente de un grupo dedicado al aceite de oliva con el que queremos trabajar conjuntamente; nuestro afán es comercializar en Europa, pues hacerlo desde Portugal no ofrece márgenes. Quedé prendada con su madre, mujer de unos sesenta y pocos años, accionista del grupo, señora muy elegante, con abundante cabellera rubio cenizo, y un pelín recargada de joyas, como haciendo ostentación. Fuimos invitadas a cenar a Mastro Ciccio con la excusa de que es el mejor de la ciudad. Sinceramente, muy bueno; lo peor, la conversación. ¡Quedé de olivos, olivares, envases, etiquetados…! Y para no perder baza, le hablé de nuestros vinos con la intención de enviarle una remesa como obsequio. No me dejó terminar, “mamá, son francamente buenos; del tipo Chianti o Nebliolos”, “no lo dudes, Mattia, haz un pedido, más blancos que tintos, para así poder cumplir”. Y fue en la cena donde me enteré que su matrimonio había sido a disgusto de su familia, motivo por el que no le fue nada bien, viéndose obligado a reconciliarse con su madre por motivos del capital heredado. “Sé por Mattia que representan a un grupo empresarial en Portugal; personalmente soy partidaria de que las mujeres, preferiblemente jóvenes, estén al frente de los negocios. Yo así lo hice cuando mi marido murió; viajé mucho. Ahora le toca a él, mi otro hijo falleció en accidente de avión”.

          Tras la cena Estela, con la discreción que la caracteriza, cogió un taxi y marchó al hotel. Mattia, con una familiaridad desconocida hasta ahora, me invitó a pasear por el Puerto y ver los cruceros allí atracados. De estampa. Y de pronto, “¿te gustaría subir a mi apartamento y desde allí divisar toda la bahía? Las vistas en la noche son únicas”. Y allí fue donde compartimos algunas confidencias. Me encantó la historia de su hermano, triste pero apasionante; su infidelidad en el matrimonio, hasta aterrizar en mí. “Y vos, ¿no tenéis nada que contar?” Y le conté todo lo que de verdad hay en mi vida, que tras años alocada en la Universidad, vida de alto standing en Badajoz, tuve un noviazgo de casi tres años con quien me corneaba con mi mejor amiga, razón por la que quiero darme una oportunidad en mi vida. Y entre lo desasistida que me encuentro y que estoy por él, pues lo que suele ocurrir. A usted, Sr. Ramiro, se lo confieso: desde el primer instante en que nos vimos solos en el mismo habitáculo cambió nuestro trato, se hizo más próximo, accesible e íntimo. Para mí fue como si un fuego enardecedor me quemase internamente a la vez que me incrementaba la atracción por él, ¡es tan elegante y guapo! Y tras descorchar una botella de Moët Chandon, dar unos sorbitos deleitando tan buen caldo, dimos rienda a nuestro instinto e impulsos, transformándose en breve en fuerte pasión. Ese hombre educado, detallista, cuidado en su físico… me ofreció la oportunidad de gozar conociendo su tacto corporal, su cuidada piel, su bien proporcionada complexión muscular y sobre todo, sus besos, diferentes, porque ninguno son iguales, pero francamente satisfactorios. Y así saciamos nuestra sed, uno en los brazos del otro, sin saber decir quién de los dos, su nieto o él, pudiese tener mayor maestría en aquello del sexo; desde luego Mattia sabe eternizar los momentos en que estoy entre sus brazos pero servidora sabe mantener el deseo hasta los últimos instantes, y si bien es difícil no rendirse a  sus caprichos también lo es no aceptar mi capacidad de improvisación. En fin, asuntos de cama que proporcionan la oportunidad de gastar una fogosa noche, regresando al hotel con la hora pegada al culo, pues el vuelo de regreso era a las 12.40, y con el grato recuerdo de haber echado, como decimos ahí, una canita al aire.

Ya veo que la lucha en la Villa será larga y dura, y que si alguien resultará ganador será “Resistencia”, pues estuviese un golpe que fuesen reconocidos con laureles quienes tanto dolor y frustraciones han causado.  Deberíamos crear una coordinadora vecinal y por todos los medios, cámara, fotos, plumas, elaborar dosieres y documentos, gráficos y escritos, para enviárselos a los medios nacionales, para que todo el mundo se entere de aquello que ahí ocurre, del ambiente reinante, de lo que se gestiona y quiénes lo hacen. Desde aquí un ¡Hurra! Por Juan Pedro; ese no se anda con chiquitas. Una acampada, sí señor; veremos cuántos le acompañan, lo mismo se prestan voluntarios para llevarle agua fresca y gazpacho. Es hora de hacer frente a quienes sólo saben decir que por qué criticamos tanto, que no dejamos hacer, que tan mal no está todo, que peor estamos nosotros.

Voy a dejarle, papá está preparado y quiere que salgamos los dos a cenar y le cuente con detalle todas las negociaciones en Italia. Usted cuídese, bajaré pronto a la Villa y quiero verle. No tenga dudas, le recuerdo y le envío muchos Muaks. Disfrute del verano y escríbame pronto, quiero estás empapada de lo que ahí ocurra para cuando vaya estar al loro. No le olvido. Ah, hoy no le he escrito absolutamente nada en portugués, así no podrá decirme que hay cosas que no comprende. Muak, muak, muak de… su Rosita, La Portuguesa.

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