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Los pioneros (1)

Por AURELIANO SÁINZ

Regresamos a nuestro país en este recorrido por los discos, las canciones y las portadas, ya que llevaremos un camino separado de la música que se ha generado fuera de nuestras fronteras. Y lo hacemos con aquella música española que comenzó a despertar en la década de los sesenta, cuando de pronto, y mirando al Reino Unido, los jóvenes descubrimos que nos habíamos vuelto ye-yés. En realidad, era una simple imitación de lo foráneo, pues esa expresión tan extendida por entonces no dejaba de ser una adaptación del famoso “yeah, yeah” que entonaban los Beatles en su canción She loves you.

¡Ah, los Beatles! ¡Cuánto debemos a aquellos cuatro melenudos (que al principio no era para tanto) que nos hicieron creer que los jóvenes ya éramos cosmopolitas porque nos habíamos malamente aprendido algunos estribillos de algunas de sus canciones!

Pero, no olvidemos que esto era España, donde, supuestamente, se concentraban todas las esencias espirituales y guerreras de Occidente. En fin, que la nostalgia que uno pueda desprender en este recorrido recibirá un baño de realismo, pues en los inicios de esa década era toda una osadía pensar que aquello que recibíamos por las ondas de la radio y por algunas revistas (Discóbolo y Fonorama) ya nos equiparaba a la patria de esos grupos que nos encandilaban.

De todos modos, para ser justos hay que reconocer que la música fue uno de los puntales que nos hicieron pensar que aparte del fútbol, los toros, el cine y las coplas, había un espacio para la gente joven que ya comenzaba a mirar fuera de nuestras fronteras.

Y esa mirada se extenderá desde aquellos pioneros, a los que citaré junto a quienes crearon sus portadas, entre los que se encontraba mi admirado Daniel Gil, hasta los indies y uno de sus grandes diseñadores como ha sido Javier Aramburu. Así pues, intentaré, en la medida de lo posible, ser un tanto ordenado cronológicamente, aunque en ocasiones tenga que dar saltos hacia adelante o hacia atrás.

Creo, sin lugar a duda, que es el Dúo Dinámico formado, en 1958, por los barceloneses Manuel de la Calva y Ramón Arcusa los grandes piones del pop español, aunque, en cierto modo, seguían la línea que marcaba otro dúo: los estadounidenses The Everly Brothers.

Las numerosas canciones del Dúo Dinámico respiraban un claro aire juvenil: alegres, festivas y pegadizas, dando lugar a que muy pronto calara en los jóvenes de aquella época. De este modo, en el EP (nombre que se le daba a los pequeños discos de cuatro canciones) que muestro aparece uno de sus grandes éxitos como fue Perdóname, al tiempo que la inconfundible imagen del dúo portando chalecos del mismo color se convirtió en una de sus señas de identidad.

No es necesario que recuerde que uno de sus éxitos de la madurez, Resistiré, se convirtió en el tema de referencia, aunque versionado por otras voces, durante el confinamiento.

Por el lado de los cantantes, se encuentra el incombustible Raphael, que habiendo publicado sus primeros temas en discos también en formato EP, en el año 1966 representó a España en el Festival de Eurovisión con Yo soy aquel. Inconfundible e inigualable, admirado y odiado, espontáneo e histriónico…, todo encajaba en otra de las referencias hispanas que surgen en la década de los sesenta.

Como he apuntado, sobre Raphael se podrá hablar a favor o en contra, pero de lo que no cabe duda es de su enorme profesionalidad ya que su trayectoria está plagada de cientos de canciones que llegan hasta nuestros días.

Y para mi sorpresa, una vez que he rastreado en libros que analizan las portadas de los discos españoles, me encuentro que la imagen del EP, que junto A yo soy aquel aparece La noche, fue realizada Daniel Gil, uno de mejores diseñadores gráficos de este país, al que le debemos las portadas de los libros de Alianza Editorial de bolsillo.

Antes de pasar a los grupos, me gustaría citar a una de las grandes voces femeninas, también de larga trayectoria, aunque sus éxitos más destacados habría que situarlos al comienzo de su recorrido musical. Me estoy refiriendo a Mari Trini (María Trinidad Pérez de Miravette-Mille) que nacida el 12 de julio de 1947, falleció en 2009, dejando una larga trayectoria con más de diez millones de discos vendidos.

En 1969 ve la luz su primer elepé que lleva como título su propio nombre. Al año siguiente saca el que, quizás, fuera el de mayor éxito: Amores.

En esos momentos tenía 23 años, por lo que en la portada, tomada como una fotografía de plano medio y en contrapicado, nos la muestra portando la guitarra al hombro y con mirada soñadora hacia la lejanía. Le seguirían numerosos discos, hasta finalizar en 2001 con el de Mari Trini y los Panchos; pero, en mi caso, siempre recordaré el de esa bella canción.

No sé si me equivoco, pero hablar de Los Brincos es referirse al mejor grupo musical de la década de los sesenta. Bien es cierto que el mayor éxito alcanzado internacionalmente correspondió a Los Bravos con su tema Black is black, por la poderosa voz que mostraba Mike Kennedy.

No voy a hacer un recorrido por el grupo que el año 1964 formaron Juan Pardo (voz y guitarra eléctrica), Junior / Antonio Morales (voz y guitarra eléctrica), Fernando Arbex (batería) y Manuel González (bajo eléctrico). Solo quisiera remitirme a su último EP que grabaron antes de que Juan Pardo y Junior se marcharan para formar el dúo que llevaría sus nombres. En este disco de cuatro canciones se encontraba Un sorbito de champagne, que fue uno de los grandes éxitos de este cuarteto inolvidable.

Curiosamente Los Bravos, con ese nombre tan castizo, fue el primer grupo hispano que se atrevió a cantar sus temas en inglés, por aquello de la proyección internacional. También porque a las filas del grupo inicial de Los Sonor se unió como vocalista el alemán Mike Kennedy, seudónimo del alemán Michael Volker (y es que la admiración que proyectaba por el entonces presidente estadounidense John F. Kennedy era tanta que no había problema en utilizar su apellido).

La casa Decca Records se interesó por ellos al saber que cantarían en la lengua de Shakespeare. Así pues, su primer single que contenía Black is black fue un auténtico bombazo, nada más comenzar a sonar en las emisoras de radio, donde se vendieron la increíble cifra de dos millones de copias del single. En Reino Unido alcanzó el número dos de las listas de éxitos y en Canadá llegó al número uno. Incluso el cantante francés Johnny Hallyday se atrevió a versionarla en su lengua con el título de Noir c’est noir.

A mediados de los sesenta surgieron grupos dentro del denominado rock instrumental que prescinde de las voces para centrarse únicamente en los sonidos que nacen de sus instrumentos electrónicos, como guitarras y órganos. En España hubo un precedente en dos grupos pioneros: Los Estudiantes y Los Sonor. Pero quienes alcanzaron altas cotas de popularidad fueron Los Relámpagos y Los Pekenikes (a este segundo grupo lo veremos en la siguiente entrega).

Los Relámpagos se centraron en recuperar viejas melodías españolas y también en buscar el medio de popularizar composiciones clásicas de Granados, Albéniz o Turina. Así escuchamos versiones de temas como La danza del fuego, En Aranjuez con tu amor o Limosna de amores. Pero, sin duda, el mayor éxito del grupo madrileño fue Noche de relámpagos (Nits de llampecs en catalán). Otros éxitos acompañarían a este grupo que a algunos nos hacían recordar a los británicos The Shadows, grupo de rock instrumental por excelencia.

Alcanzaron a estar juntos hasta 1974, lo que se llamó su primera época. Aunque, como a veces sucede, pasado el tiempo hay una nueva etapa con otros miembros… Pero ya no es lo mismo.

 

 

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