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Resolvemos el misterio del color verdeazulado en las aguas de nuestro pantano

En el número 113 de AZAGALA que salió hace unos días, publicamos unas fotografías que nos había remitido una lectora en la que aparecía una zona de la cola del pantano peña del Águila con el agua de color verdeazulado, un aspecto desagradable que incluso había tintado las piedras de la orilla.

Pedíamos información sobre el motivo de ese color turquesa de las aguas de donde bebemos no solo en Alburquerque, sino también en Badajoz y otras localidades y ayer un lector nos comunicó que técnicos de la Confederación Hidrográfica del Guadiana han confirmado que el colorido se debe a cianobacterias presentes en el pantano.

En primer lugar y para tranquiliza a la población, decir que la acumulación de estas algas verdeazuladas es escasa e incluso desaparece, y únicamente deben tener cuidado quienes visiten el pantano para pescar o para pasear, lleven perros, y se encuentren el agua color turquesa. En ese caso, de ninguna manera dejar que el animal beba porque es muy posible que se intoxique y muera, algo que ha sucedido en pantanos en diversas ocasiones.

Según ha podido saber AZAGALA, “algunas cianobacterias producen toxinas y pueden envenenar a los animales que habitan el mismo ambiente o beben el agua. Se trata de una gran variedad de géneros y especies; algunas producen toxinas muy específicas y otras producen un espectro más o menos amplio de tóxicos. El fenómeno se hace importante sólo cuando hay una floración (una explosión demográfica), lo que ocurre a veces en aguas dulces o salobres, si las condiciones de temperatura son favorables y abundan los nutrientes, sobre todo el fósforo”.

Hay situaciones en que la concentración de cianotoxinas en el agua de consumo supera los umbrales permitidos por la Organización Mundial de la Salud. En esos casos es necesario interrumpir el suministro e informar al público sobre el potencial riesgo sanitario.

Finalmente, algunas cianobacterias causan gastroenteritis y, por contacto, irritación en la piel, los ojos, nariz y garganta, y son especialmente peligrosas para los niños, y solo cuando la exposición a estas algas tóxicas es frecuente en el tiempo, pueden promover el desarrollo de cáncer de hígado o enfermedades neurodegenerativas”.

Finalmente, según hemos podido leer en la red, “estudios científicos han determinado que la aparición de las cianotóxinas se debe al aporte de aguas residuales domésticas o industriales no tratadas y a fertilizantes, que suelen aparecer cuando sube la temperatura por encima de los 20 grados centígrados, con un aumento de la luminosidad del sol y en aguas de baja turbulencia por la escasez de viento”.

No obstante, insistimos, estas cianobacterias son bastante frecuentes en pantanos y solo son peligrosas cuando aparecen en grandes cantidades, lo que no es el caso en el pantano Peña del Águila, en el que la presencia de esta cianobateria ha sido escasa e incluso parece haber desaparecido.

También es tranquilizador el hecho de que la Confederación Hidrográfica del Guadiana esté ya al tanto de lo ocurrido y va a controlar las aguas del pantano. Lo repetimos porque sabemos que hay alburquerqueños preocupados por este asunto que incluso no utilizan el agua del grifo y, si lo hacen por este colorido verdeazulado, están equivocados porque no hay peligro alguno.

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Portada: Foto de la cola del pantano Peña del Águila (pantano de Villar del Rey) cedida por un lector y publicada en el último número de AZAGALA.

Foto 2: Otra imagen de la orilla de nuestro pantano.

Foto 3: Concentración de estas algas en otro pantano de España.

Foto 4: Cianobacterias en la orillas de un embalse americano.

Foto 5: Aspecto microscópico de las cianobacterias.

 

 

 

 

 

 

 

 

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