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Demoledora sentencia contra Vadillo

Para aquellos jóvenes que no conocieron la gravedad de las amenazas de nuestro alcalde contra la vecina del pueblo, Antonia Matador, sobre todo las mujeres jóvenes que, con todo su buen empeño, se declaran feministas y luchan por la igualdad y contra cualquier tipo de violencia contra la mujer, escribimos este artículo que recoge exclusivamente palabras de la juez Paula Orosa Rico, en la sentencia de cárcel contra Ángel Vadillo.

No reproduciremos aquellas cuestiones más personales, para que no se vean afectadas personas que declararon en el juicio, y sobre todo la propia víctima que tanto sufrió en aquellos días y que tuvo que abandonar Alburquerque.

Recordamos que Vadillo la amenazó delante de todos los medios de comunicación de nuestro pueblo y que le dio incluso un plazo de 15 días para que hiciera lo que él quería.

Todo lo que publicamos de aquí en adelante son palabras de la juez recogidas en la sentencia:

-Los hechos acaecidos son susceptibles de ocasionar un importante perjuicio moral en el que los padece. Por ello, resulta lógico que cuando el día 24 de diciembre Antonia Matador se encontraba cuidando a una anciana con el aparato de radio encendido, a las once de la mañana, hora de máxima audiencia, al escuchar las palabras del alcalde a ella referidas en medio de un mensaje navideño dirigido al pueblo, tuviese que abandonar el trabajo y ser atendida en el centro de salud con un cuadro de ansiedad que precisó tratamiento farmacológico.

-La intención clara del alcalde era desvelar la vida privada de una ciudadana que le había denunciado en el ejercicio legítimo de su derecho, y contra la cual no tenía que verter todo su odio y venganza, responsabilizándola de una conspiración política contra él…

-Organizó una campaña de linchamiento contra la ciudadana que le había denunciado. Y puso todos los medios propios de su condición de alcalde frente a una ciudadana particular que cuidaba ancianos, había sido en su juventud limpiadora en un centro de salud, y se desconoce qué poder político podía tener frente al Alcalde.

-Antonia Matador niega cualquier vinculación política e insiste en las presiones que sufrió en el pueblo, que la señalaban, la insultaban (no reproducimos los insultos que constan en la sentencia, sí reflejamos que le decían “vete del pueblo”, “vas a barrer al alcalde tú sola”). Todo ello en una pequeña localidad donde toda la gente se conoce.

-Las manifestaciones del alcalde a través de los medios de comunicación eran estigmatizantes y convirtieron a Antonia Matador en enemiga del alcalde y, por tanto, del pueblo, que lo había elegido. El sentir del pueblo es muy distinto al de una gran ciudad. Es normal que Antonia abandonara el pueblo.

-Se creó una Plataforma de Apoyo a Vadillo, con sábanas blancas colgando de la Casa de Cultura y otros edificios públicos. Hubo pasquines de apoyo al alcalde y pancartas con las iniciales A.V. En suma, todo un movimiento popular a favor del alcalde que tenía a su disposición todos los medios públicos, de los que hizo un uso personal en represalia al procedimiento judicial y a las filtraciones a la prensa de las que hacía responsable a Antonia Matador.

-Es evidente que el acusado se sirvió de su condición de máxima autoridad para intimidar y represaliar a Antonia Matador. Esa condición pública le permitió acceder a los medios de comunicación y los utilizó con los fines pretendidos…

-Su condición de alcalde le permitió tener a su alcance una maquinaria social para poder intimidar públicamente a Antonia Matador, aireando aspectos de su vida privada y anunciando su divulgación con mayor detalle a través de folletos que haría llegar a todos los ciudadanos uno por uno. Lógicamente, esta infraestructura solo podía poseerla en su condición de Alcalde, instrumentalizando su cargo político para el que fue elegido.

-Mayor instrumentalización no puede realizarse y todo ello por represaliar a Antonia Matador. Otra prueba más es utilizar a una trabajadora social del propio ayuntamiento para que dijese a Antonia que fuese a hablar con él, pero no a su domicilio, sino a su despacho del ayuntamiento, donde él era máxima autoridad.

-Con ánimo de venganza y carácter intimidatorio, el alcalde instaba a Antonia Matador a que corrigiera su conducta y le pidiera disculpas porque, de lo contrario, desvelaría datos pertenecientes a su vida privada.

-Ningún ciudadano es elegido en democracia para desempeñar un cargo público al servicio de todos los ciudadanos para que, ante cualquier actuación legítima de una persona que le incomode por verse denunciado, lanzar todo el poder que le otorgaron esos ciudadanos para aniquilar al que considera traidor o disidente.

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FOTOS: Diario Hoy, El Periódico Extremadura, La Crónica de Badajoz.

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