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ANTES Y AHORA: Comparaciones odiosas

En Alburquerque se ha hablado de decenas de proyectos en los últimos años y la inmensa mayoría de ellos no han llegado ni a iniciarse. Valgan como ejemplos las dos plantas de aparcamientos bajo la Alameda y la restauración de este paseo, el aeródromo en la carretera de Herreruela, el estanque para la pesca en el “Prao” y el circuito para bicicletas en ese mismo paraje, el centro del agua, la rehabilitación del puente de Guadarranque, la restauración del castillo de Azagala para hacer un centro de interpretación, el centro de salud emocional, la ONG que crearía cientos de empleos, y un sinfín más.

Pero ya que nos habían prometido que el paseo de las Laderas iba a ser una maravilla tras las obras, con aquel adoquín portugués y la pizarra, y luego se ha quedado en nada, y ya no sabemos ni qué se pretende hacer allí, salvo arrasar con los árboles ornamentales, el poyo de los viejos y la centenaria pared de piedra del huerto de las Alcabalas, vamos a fijarnos en un proyecto del que también nuestro alcalde habló maravillas, a principios de 2017. Nos referimos, como vemos en las imágenes comparativas de arriba, a la “impresionante” obra que iba a hacer, con la restauración de todo el paseo de José Castro, con un precioso kiosko de bebidas, el ajardinamiento de toda la calle San Francisco y actuaciones incluso en San Andrés. Al final, no se ha terminado la obra del parque y nada se ha hecho en San Francisco ni aledaños, como prometió Vadillo. Se acabó el dinero y adiós…

En la foto de arriba vemos cómo estaba el parque tras la remodelación de 1991, durante la corporación presidida por Emilio Martín, cuando se le puso el nombre de paseo José Castro Canchales, en honor a un alcalde socialista de la Segunda República. Y así estaba esta plaza hasta que la corporación actual, presidida por Ángel Vadillo, decidió restaurarla y dejarla como vemos en la imagen de abajo. Las comparaciones son odiosas… ¡Cómo quedarán las Laderas!