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El ayuntamiento cierra el paseo de las Laderas para que no se vea el estropicio

El ayuntamiento ha cerrado a cal y canto las Laderas para que no se vea el estropicio que está cometiendo. Ha preparado un cerramiento prolongado para que nadie pueda acceder y contemplar el aspecto desolado que presenta el emblemático paseo. De hecho, AZAGALA ha sido el único medio de comunicación de Alburquerque que ha hecho un seguimiento de las obras y publicado imágenes de los eucaliptos derribados y de los adoquines destrozados ante el paso de un vehículo pesado.

Entendemos que los vecinos del pueblo y los alburquerqueños que residen fuera tienen derecho a estar informados sobre un tema de tanta importancia como es el atentado a un paseo centenario, estén o de acuerdo con la tala de árboles, con el destrozo del “poyo de los viejos”, o de la antigua pared de piedra que discurre paralela al huerto de las Alcabalas.

En las últimas semanas, el número de personas que paseaba por las Laderas y se llevaba las manos a la cabeza era cada vez mayor y ante las críticas y para evitar que nuestra revista siga tomando imágenes de la barbarie, el propio alcalde ha decidido impedir el paso, sin previo aviso, por lo que muchas personas se dan la vuelta en cuanto llegan al final del Reducto (avenida Pablo Lapeña) y se encuentran con una alambrada que se prolonga hasta más allá de la calzada para evitar que la gente se cuele por arriba o por abajo del paseo. Lo mismo ocurre con el acceso por la avenida Aurelio Cabrera, de forma que ni siquiera pueden entrar los dueños del huerto de las Alcabalas en su propiedad.

De hecho, nadie sabía que se está procediendo también a talar los árboles ornamentales que están junto al poyo corrido de la izquierda de las Laderas, es decir, los grandes que dan para la carretera, cuando esos no suponen una ampliación del paseo, argumento que dio Ángel Vadillo para arrasar con todos los de la margen derecha.

Pero, como refleja el dicho popular, no se pueden poner puertas al campo, y nosotros vamos a tratar de seguir mostrado el desierto en el que han convertido las hermosas laderas, el pulmón del centro de Alburquerque. No sabemos cuántos años volveremos a tener sombra en ese lugar mancillado por el sinsentido y la arbitrariedad.

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Portada: Aspecto desolador de las Laderas. Los árboles grandes de la derecha también se están talando.

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