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Una pelea entre dos cuidadoras evidencia problemas laborales en las residencias municipales

Somos conscientes de que escribir acerca de un tema como el del funcionamiento de las residencias de Alburquerque es muy delicado y, por tanto, tenemos que tratarlo con especial sensibilidad, pero también pensamos que no pueden ocultarse los problemas, sino que tienen que conocerse, y denunciarse, para que se resuelvan.

Hace unos meses recibimos unas fotografías, que conservamos, de algunos elementos de limpieza que no estaban en buen estado y nos comentaron también que había algunos problemas con la alimentación. En vista de que, hace un par de años, los supermercados no tuvieron más remedio que dejar de servir a las residencias por las enormes deudas del ayuntamiento, decidimos investigar y hablamos con varias personas que trabajan en estos centros municipales. Todas ellas nos dijeron que en los mismos se come bien y no había problema de carencia de alimentos, si acaso, nos comentaron, algunas veces habían “desaparecido” algunos productos como yogures, pero eso no era achacable al ayuntamiento. No nos comentaron más del tema e insistimos, según nos informaron, los usuarios tienen un buen régimen alimenticio y las cocinas funcionan bien.

Por todo ello, decidimos no publicar nada al respecto de aquello que nos habían comentado. Este tema llegó después a manos del grupo independiente Ipal y, como es su deber dados los precedentes, preguntaron en un pleno si eso era cierto, y el alcalde respondió, con toda la razón, que no había ningún problema con los alimentos de las residencias municipales.

Sin embargo, esta semana ha ocurrido un hecho grave, según nos han informado varias empleadas. Resulta que dos cuidadoras se han pegado delante de los usuarios de la residencia geriátrica Virgen del Carmen. No vamos a desvelar la identidad de las mujeres, entre otras cosas porque en un lugar donde trabaja un buen número de personas, a veces ocurren estos hechos lamentables, aunque no debiera ser así. Pero todos cometemos errores y hay que perdonarlos, sobre todo en circunstancias de tensión.

El problema de base es que las residencias no funcionan tan bien como apunta el ayuntamiento, y no precisamente por culpa del personal, pero lo cierto es que hay tensiones y, a nuestro juicio, se deben a la situación de inestabilidad y precariedad laboral del personal.

Es vergonzoso que, después de tantos años, las mujeres que son contratadas al tener el título de Técnicos en Atención Sociosanitaria y las que hacen el curso de Auxiliares de Geriatría, para ejercer en ambos casos como cuidadoras, no dispongan de un convenio colectivo que reconozca su trabajo, sus derechos y reciban un sueldo digno. Estamos hablando de que cobran un salario de algo más de 700 euros, con contratos que se van renovando de tres en tres meses hasta cumplir un año, y entonces, a la calle. Y, a veces, tardan mucho en percibir sus sueldos.

Asimismo, por las residencias de Alburquerque han pasado también excelentes enfermeras, pero se han marchado en cuanto han encontrado unas mejores condiciones laborales que les permitiera afrontar el futuro con garantías y estabilidad.

No olvidemos que las cuidadoras son las profesionales del ámbito de la geriatría que trabajan más directamente con los mayores y realizan un sinfín de tareas, entre las que se cuenta la higiene personal de los usuarios, darles de comer si lo necesitan, cambiarles de postura, etc.

Esa falta de estabilidad laboral no es buena ni para las trabajadoras ni para los usuarios de las residencias, y puede desembocar en situaciones de tensión.

Es muy fácil presumir de residencias públicas buscando un rédito electoral y tener al personal de las mismas trabajando en situaciones de precariedad y con sueldos vergonzantes. No olvidemos que la mayoría de las plazas están concertadas y, por tanto, subvencionadas por la Junta de Extremadura y que los residentes abonan al consistorio la mayor parte de sus salarios. Por tanto, si todo ese dinero que ingresa el ayuntamiento se invierte donde se debe invertir, el personal podría gozar de un sueldo mayor y mejores condiciones laborales, lo que redundaría en funcionamiento aún mejor de estas residencias municipales.

 

 

 

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