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Desidia total en las pinturas rupestres con engaño al turista

Hace unos días subimos a la Cruz de San Blas con unas personas de la comarca que deseaban ver las pinturas rupestres y comprobar cómo quedaron tras la rehabilitación hace unos años de las mismas y del entorno, con un cierre protector y la limpieza del matorral. La obra la hizo la Junta de Extremadura y el ayuntamiento se comprometió a su mantenimiento y a hacerla visitables con un guía de turismo. De hecho, el ayuntamiento las incluye tanto en los folletos que se subvencionan a Alburquerque, como en los que se llevan por toda la mancomunidad y en la región.

Cuando llegamos al destino, sentimos vergüenza, como sentiría alguien que va a presumir ante familiares o amigos llegados de otros lugares de un bien patrimonial de nuestro pueblo. El camino está lleno por completo de pasto de medio metro de alto, igual que la escalera de acceso a las pinturas, la puerta desvencijada sin que pueda cerrarse, y el muro explicativo de las obras pictóricas completamente negro, se supone que por el fuego que tuvo lugar hace cerca de un año y que todavía no ha dado tiempo a cambiar.

El caso es que, cuando se publicita un destino turístico, hay que asegurarse de que está en buenas condiciones, porque de lo contrario, lo que se consigue es echar para atrás a los visitantes. Y es que hace pocos días hemos visto la promoción que se hace de las pinturas de la cruz de San Blas en un medio de información que, según el programa electoral de ORPO, iba a ser un “portal infoturístico municipal en el que habrá “difusión y promoción de máxima calidad”.

Con esta forma de actuar, lo que estamos haciendo es cargándonos la imagen del pueblo y, con ello, el turismo del que tanto hablamos y presumimos. Y esto pasa cuando en los medios de comunicación se sacan solo las cosas positivas de Alburquerque, que las hay, pero no podemos ocultar las negativas y, mucho menos, falsear la realidad.

FOTO 1: Mural explicativo de las pinturas del risco de San Blas, totalmente negro desde hace casi un año.

FOTO 2: Así se encontraba el mismo mural cuando lo colocó la Junta.

FOTO 3: Acceso al abrigo de pinturas, con la puerta destrozada y todo lleno de matorral.

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